Carta pública del padre Francisco «Paco Oliveira», sacerdote en Opción por los Pobres al padre Mario Ghisaura y al Obispo Ruben Frascia

Ante las reiteradas difamaciones por parte de los nuevos laicos que se apropiaron de la Parroquia nuestra Señora de Fatima y su Capilla San Romero de America, y el atropello ejercido por un «Sacerdote» contra la comunidad organizada de muchos años de trabajo por los pobres, el padre Paco hace esta carta publica, ante los oidos sordos del sacerdote y el Obispo Ruben Frascia

CARTA PÚBLICA AL PADRE MARIO GHISAURA
Dices ser cura villero, al menos firmas los comunicados del grupo. Me pregunto entonces cómo es posible que un cura villero retire la imagen de Carlos Mugica, ¿recorriste alguna vez las villas de capital y asentamientos del Gran Buenos Aires?: Lo primero que hace un cura villero es hacer un mural, colgar un cuadro de Mugica. Porque él se jugó por los pobres luchando con ellos por su liberación. Tanto es así que está iniciado el proceso de canonización. Pero como esto quizás no llegue nunca prefiero hablarte de San Oscar Arnulfo Romero (o San Romero de América cómo lo fue siempre para los pobres desde el día que lo asesinaron) y la historia de su Capilla en la Isla Maciel:
Hace ya unos cuántos años hubo una situación de violencia en el barrio y una familia paraguaya fue obligada a dejar su casa y su comercio. La familia en medio del conflicto me pidió que perdido por perdido me hiciera cargo del lugar con el objetivo que fuera una Capilla. Días después jóvenes del barrio me dijeron hágase cargo de ese lugar porque “acá nadie hizo nunca nada por nosotros”. Como las dos partes deseaban lo mismo acepté el desafío. La casa/almacén había quedado totalmente destruida y con el esfuerzo de la comunidad un 24 de Diciembre el Obispo inauguró la Capilla y salones con el nombre de Capilla Nuestra Señora de Itatí, Madre nuestra que une a los pueblos paraguayos y argentinos todos los años en el abrazo con la Virgen de Caacupé en medio del rio Paraná (a la familia que había perdido todo que era de origen paraguayo pudimos conseguirle un subsidio de 150.000 pesos para que pudieran recomenzar su vida en su tierra natal).
Unos años después pudimos comprar el terreno aledaño (8000 dólares costó) donde había una precaria construcción que con las manos de la comunidad tiramos abajo, alisamos el terreno y preparamos, venta de pollos y chorizos mediante, para la construcción de la nueva y definitiva Capilla. En ese tiempo el Papa Francisco dió al mundo y especialmente a Latinoamérica la gran noticia de que el Arzobispo del Salvador asesinado el 24 de marzo de 1980 por escuadrones de la muerte era elevado a los altares. Era el primer mártir latinoamericano que se le reconocía su santidad después de años y años de menosprecio. Son palabras del Papa Francisco: “Quisiera añadir algo también que quizás pasamos de largo… el martirio de monseñor Romero no fue puntual en el momento de su muerte, fue su martirio, testimonio de sufrimiento anterior, de persecución anterior hasta su muerte. Pero también posterior porque una vez muerto -yo era sacerdote joven y fui testigo de eso- una vez muerto fue difamado, calumniado, ensuciado. Su martirió se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y en el episcopado. No hablo de oídas, he escuchado esas cosas, ósea que es lindo verlo también así, un hombre que sigue siendo mártir, bueno ahora ya creo que casi ninguno se atreva -a hablar mal de él-, pero que después de haber dado su vida siguió dándola dejándose azotar por todas esas incomprensiones y calumnias. Eso da fuerza, solo Dios sabe, solo Dios sabe las historias de las personas y cuántas veces a personas que ya han dado su vida o han muerto se les sigue lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua”.
Continúo, la comunidad cristiana de la Pinzon decidió que la nueva Capilla llevaría el nombre de Beato Oscar Romero y así la bendijo el Obispo Rubén Frassia con la presencia de muchísima gente y previa una misión evangelizadora para dar a conocer quien fue Romero y que hizo por los pobres. Entre esas personas estaba el pueblo salvadoreño y su embajador en la Argentina felices de que su gran pastor tuviera SU PRIMERA CAPILLA EN LA ARGENTINA y una de las primeras en el mundo.
Se inauguró y bendijo por el Obispo el 27 de mayo a las 16 hs. Ahí decíamos que para nosotros era “la Capilla de nuestros mártires latinoamericanos bajo la advocación del Beato Oscar Romero”, el único elevado oficialmente a los altares; por poco tiempo ya que el 27 de abril de este año el Obispo Enrique Angelelli y compañeros mártires serán declarados beatos. Posteriormente Romero fue declarado santo y por eso el 11 de Agosto del año pasado el Obispo auxiliar de Merlo/Moreno con el permiso del Obispo de Avellaneda/Lanús vino a celebrar la Misa donde inauguramos las obras del nuevo comedor Romero y salones Virgen de Itatí, la beatificación de los riojanos y la santificación de Romero. Así nuestra Capilla pasó a ser San Oscar Romero.
La Capilla de gran valor simbólico y arquitectónico (ha recibido varios premios internacionales) está rodeada de murales hechos por los mejores muralistas del país de Romero, Mugica, Angelelli y los Palotinos y adentro cuadros de grandes artistas argentinos y también una lindísima imagen de la Virgen de Itatí. Acá quería llegar: cuándo se inauguró la primera Capilla que era como dije un ex -almacén no teníamos dinero y mandamos a hacer una imagen de la Virgen de Itatí que salió muy baratita pero también bastante fea la pobre. Igual la queremos porque es nuestra Madre. Esa imagen está en los Salones Virgen de Itatí. Pero al inaugurar la Capilla definitiva mandamos hacer a una gran santera la imagen actual pues queríamos como Madre Nuestra que es, que tuviera un lugar de honor, nos trasmitiera la belleza del Cielo y estuviera, como estaba hasta que me fui, junto al Sagrario, junto a su Hijo, lo mismo que San Romero.
Ahora dicen que dices que la Capilla está en territorio de la Parroquia San Pablo Apóstol ¿! –si lo sabias lo hubieras dicho antes y todo este trabajito previo hubiera sido tuyo y le hubieran puesto el nombre que hubieran decidido ustedes-; también dices que no hay papeles donde todo esto que cuento esté asentado –no es tan así igualmente ya que el escribano diocesano certificó la compra del terreno y otros-, que el altar no es fijo (¿Sabes por qué no? Porque el artista pensó que fuera un altar cartonero como mucha gente de nuestro barrio) y todo eso pareciera te da derecho a cambiarle el nombre…
Yo sé cómo teólogo y abogado que soy de los cánones del Derecho Canónico (1205 al 1239 especialmente 1218; por cierto lee sobre los altares móviles) pero sobre todo quiero saber del Evangelio y Jesús nos dijo que el Sábado era para el hombre y no el hombre para el sábado. No seamos leguleyos, respetemos el Espíritu; aunque bien podría hacerse, llegado el caso, un juicio canónico.
Quiero dejar claro que no me estoy metiendo, como me pidió el Obispo, en “tu pastoral” sino defendiendo la MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA. Si tu bajas los mártires, yo tengo la obligación moral de levantarlo porque si no seguirá ocurriendo contigo lo que el Papa Francisco piensa que ya no ocurrirá: “bueno ahora ya creo que casi ninguno se atreva -a hablar mal de él”. Borrar la memoria es mucho más que hablar mal de Romero, es volver a enterrarlo.
Aprovecho estas líneas para decirte también que el Obispo me pidió que volviera a mi Diócesis de origen por unas declaraciones mías sobre el tema del aborto en las cuales decía que más allá de mi posición personal pensaba que también era un problema de salud pública y que el estado debía legislar. No por ser un ladrón, un misógino, ni tantas otras barbaridades que tu principal colaboradora -a la cual el Obispo le prohibió acompañarte en la Isla y que sin embargo estaba el pasado 20 de febrero en la reunión vecinal que convocaste en la “Capilla de Itatí”- viene diciendo de mí y de los ex –catequistas por ti expulsados y no solo ella sino muchos de los pocos que te acompañan. Hoy el Evangelio nos dice: “Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman”. Y con la ayuda de Dios, san Romero y la Virgen de Itatí pienso hacerlo; pero Jesús no nos pide en su Evangelio que consintamos las injusticias, así que si esto sigue me veré obligado a iniciar un proceso por calumnias e injurias y puedo asegurarte que tengo pruebas suficientes recolectadas para ganarlo. Dime con quién andas y te diré quién eres dice el refrán popular. Yo muy orgulloso de con quienes andaba, incluso con el sindicalista! que pareciera para ustedes mala palabra cuándo Francisco –no yo, el Papa- y toda la doctrina social de la Iglesia invita a los laicos a entrar en la política, en lo social, en el sindicato, a no quedarse en la sacristía. Claro debe ser porque no es del Opus como María Eugenia Vidal…
Por último que esto ya está siendo más largo de lo que pensaba, los únicos catequistas que alguna vez cobraron un “sueldo” son algunos de tus actuales colaboradores y nuevos catequistas a los que por medio del programa Emaús de Cáritas Nacional se les consiguió una beca para que estudien –la cual se les retiró porque no estudiaron-, como contrapartida debían hacer tres horas de algún tipo de trabajo comunitario. Por error y sin que yo supiera acordaron dar catequesis así fue que de repente los vi en la Capilla algo que en principio me alegró. No obstante era más lo que faltaban que lo que venían, o daban la catequesis y se iban antes de la Misa, hasta que comprendí la razón: no venían por vocación sino por obligación. Aclarado el tema de que catequesis no era un “trabajo comunitario” sino un compartir la fe no pisaron nunca más la Capilla. Hasta ahora…
Francisco Olveira Fuster
Sacerdote en Opción por los pobres