Se presentó el libro “Las penas y las vaquitas”

El viernes 29/11 se realizó en el Instituto Patria la presentación del libro Las penas y las vaquitas, con la presencia de sus tres autores – Pedro Peretti, Sergio Rossi y Fernando Martínez – y distintas personalidades del sector agropecuario, que a lo largo del tiempo, y por medio de distintas responsabilidades y militancias, vienen dando la discusión y el debate acerca de la necesidad de que el Estado nacional intervenga de manera contundente en el uso del suelo, la producción agropecuaria y la soberanía alimentaria, para de esa manera terminar de una vez por todas con los privilegios que a lo largo de la historia ha usufructuado una minoría dueña de la tierra.

La presentación fue moderada por el coordinador de la Comisión de Hábitat del Patria, Ruben Pascolini, quien a modo de introducción le propuso a la audiencia que colmó el auditorio pensar qué relación hay entre las penas y las vaquitas, un cruce inmortalizado por el músico y compositor Atahualpa Yupanqui, y tomado por los autores para titular el libro.

“Las penas son todo lo que le produce infelicidad a nuestro pueblo, y las vaquitas refieren a cómo se estructuró económicamente nuestro país, y a dónde está el poder real”, reflexionó, y aparte señaló que “el libro lo que hace en todo su recorrido es vincular las dos cosas” por medio de los distintos períodos de la historia, con proyectos neoliberales que apostaron al modelo agroexportador, y gobiernos populares que por el contrario impulsaron la industrialización y la sustitución de importaciones”.

Rossi se graduó como agrimensor en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario.

Rossi, agrimensor nacido en Entre Ríos y radicado en Rosario, confió que los artículos reunidos en el libro fueron escritos para militar la campaña electoral que terminaría consagrando al Frente de Todos como nuevo gobierno. Él aporto tres textos. En uno de ellos llama a “deslegitimar a la oligarquía”, que a lo largo de cuatrocientos años “nunca hizo una innovación productiva, sino más bien extractiva, usufructuaria, y que aparte contrabandeó, evadió impuestos y se ofreció como articulador subordinado de nuestro espacio territorial a una potencia dominante”.

El ex concejal y funcionario de gobierno, señaló que “debemos suprimir a la oligarquía, no en sus personas físicas, sino en tanto articulador y subordinante hacia el interior, y arrodillado ante el extranjero, que nos impide el desarrollo nacional. Si no hacemos eso, vamos a seguir repitiendo períodos en los que subimos la cuesta y volvemos a caernos. Debemos fundar un orden ideológico e impugnador de la oligarquía, sin panfletos ni estridencias”.

Martínez publicó una centena de trabajos técnicos y dos libros, y recibió numerosos premios y distinciones.

Martínez, por su parte, advirtió que “el suelo está ausente en el debate nacional porque fue justamente eso lo que estructuró la República Argentina a partir de las necesidades de los agronegocios pampeanos, cuando debería haber sido al revés”. Con ese punto de partida, compartió detalles de los tres textos que aportó para el libro.

En el primero, el ex lefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA de Casilda, Santa Fe, un cargo que desempeñó a lo largo de cuarenta años, adviertió sobre la necesidad de diseñar e implementar políticas de Estado para reemplazar la explotación agropecuaria por la agricultura de conservación ya que estamos ante “una crisis silenciosa que ocurre bajo nuestros pies”.

Luego habló de clase dirigente de la actividad agropecuaria que a lo largo de los años viene explotando el suelo, en las zonas más fértiles del país, y su obsesión por la rentabilidad. “En el campo argentino no importa la productividad ni la producción, solo la renta. Gana más plata el que invierte menos. Y eso chorrea en la sociedad, porque no hay esfuerzo ni innovación”, señaló.

Por último, Martínez se refirió a su “Crónica de la soja en el sur de Santa Fe”, en la que se narran los detalles de cómo un grupo de chacareros, el aporte del Estado nacional, en manos del gobierno popular de 1973, y el movimiento cooperativo, encabezaron el cambio tecnológico que habilitó la primera experiencia de cultivo de soja, exitosa, que marcaría el camino para la siembra y cosecha del grano en las décadas venideras, y en especial, en los últimos años. “La soja es peronista y la trajo el INTA”, celebró.

De la presentación participaron el ex y último ministro de Agricultura del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Carlos Casamiquela; el último presidente de la Federación Agraria nacional y popular, Omar Príncipe; la ex titular de la Dirección Nacional de Tierras del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Florencia Gómez; el jefe de Gabinete de  la cartera de Agricultura, Miguel Rosetto; y el integrante del espacio Manifiesto Argentino, y escritor, Rubén Lama, entre otros.

Peretti estuvo al frente de la Federación Agraria Argentina y es fundador de la agrupación «El grito de Alcorta».

El productor agropecuario y escritor Peretti, por último, contó que su aporte para el libro fue “darle un contexto histórico a cómo fue el blindaje que impuso la oligarquía terrateniente para no discutir el principal problema y obstáculo al desarrollo de las fuerzas productivas en la Argentina, como es el latifundio”. Señaló que “la oligarquía siempre fue parasitaria” y advirtió que “la política argentina nunca dimensionó el problema del latifundio y ese es el principal obstáculo para industrializar el país” y que “ahí está la madre del modelo agroexportador argentino que sufrimos los últimos cuatro años”.

El militante de la agrupación El grito de Alcorta sostuvo que “el dispositivo de protección del latifundio tiene vinculación con el Lawrare” y para el cierre reivindicó dos medidas que tomó Juan Perón, luego haberse convertido en mito el 17/10/45, y antes de las elecciones generales del año venidero, para conquistar el voto rural, imprescindible para consagrarse ganador y darle comienzo a su obra transformadora: la creación del Estatuto del Peón Rural, y el congelamiento de los arrendamientos, se le da prioridad de compra al arrendatario, un crédito a treinta años, y también la escritura. “Ahí nacen 50 mil nuevos propietarios rurales. Nunca antes ni después se hizo tanto. Fue una verdadera reforma agraria y por eso la oligarquía odio tanto a Perón y a Evita. Tenemos que tomar estos ejemplos”.

Con la presentación de Las penas y las vaquitas se cierra un nuevo año de presentaciones editoriales en el Patria, gracias al cual decenas de escritores/as, editores/as, investigadores/as y militantes del campo nacional y popular presentaron ante distintas audiencias sus trabajos.