En el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas


El 2 de abril, una fecha muy sentida para todos los argentinos y los pueblos suramericanos. Compartimos las líneas que nos ha hecho llegar el compañero Jorge Giles.


Malvinas en tiempos de pandemia

Este 2 de Abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, encuentra a los argentinos, y al mundo entero, en un estado de situación catastrófico.

Un virus irrumpió en el territorio donde habita nuestra humanidad, la muerte apresurada desplegó sus alas y el mundo de repente se apagó, cerraron sus comercios y sus templos, se vaciaron sus calles y avenidas, y los hospitales encendieron el alerta de probable colapso. “Estamos afrontando una guerra contra un enemigo invisible”, señaló el presidente Alberto Fernández. Y no exageró.

Pese a la conmoción social ocasionada por la pandemia global, la memoria de los argentinos y las argentinas no descansa nunca y así como recordó la trágica fecha del 24 de marzo, hoy recuerda y rinde su homenaje a quienes dejaron sus vidas en defensa de la soberanía, allá en las Islas Malvinas, contra el usurpador colonialista.

A ellos, a nuestros Veteranos y ex Combatientes, el eterno reconocimiento por el justo lugar que se ganaron para siempre en el alma de este pueblo y esta nación que somos.

Y a ellas, las Mujeres Veteranas de Malvinas que asistieron heroicamente curando las heridas de nuestros soldados en Malvinas, nuestro emotivo homenaje en este día y siempre.

Y también el homenaje y gratitud a los hombres y mujeres civiles, pilotos, radio telegrafistas, navegantes de la Marina Mercante y todos los que desde distintos oficios y profesiones participaron silenciosa y sacrificadamente en el conflicto bélico. 

Una delgada línea separa el justo homenaje a los héroes de Malvinas, de la guerra decidida por la más sangrienta dictadura cívico-militar de nuestra historia.  

La democracia debe seguir abordando este pleito, porque honrar a los Caídos en Malvinas, es honrar la verdad en primer lugar. 

Arranquemos por decir que la última dictadura cívico-militar causó el peor retroceso en el reclamo legítimo de Argentina por su soberanía en Malvinas, tal como sentenció el Informe Rattenbach. Todo lo hicieron mal. 

Creyeron que contaban con el apoyo de los EE.UU. Y no fue así. Creyeron que el Reino Unido se rendiría rápidamente. Y no fue así. Creyeron que tenían suficiente armamento, inteligencia y cuadros militares de excepción para enfrentar a uno de los ejércitos más poderosos del planeta. Y no fue así. Creyeron que podrían extender la guerra sucia del terrorismo de estado, impunemente, contra los propios soldados argentinos. Y no fue así. Creyeron que nadie advertiría, nunca jamás, de su angurria criminal de robarles la comida y el abrigo a nuestros soldados. Y no fue así. Creyeron que se “salvarían” políticamente y pasarían de ser genocidas a próceres, con el desembarco en Malvinas. Y no fue así. Creyeron que los millones de argentinos y argentinas que se movilizaron en todo el país solidarizándose con nuestras tropas y reivindicando la Causa más justa e inconclusa de la patria, de repente se constituían en un rebaño dominado por la junta militar. Y no fue así. Creyeron que, en la huida, podrían negar la historia larga de Malvinas y adueñarse de la fecha conmemorativa asociándola a su aventura bélica. Y no fue así. 

A la lista de los Caídos en suelo malvinense y en el criminal ataque inglés contra el ARA General Belgrano, también debemos sumar el doloroso recuerdo de quienes regresaron de la guerra y pusieron fin a su vida, víctimas del proceso de desmalvinización, olvido y abandono que sufrieran a poco de volver. 

Pero también diremos que entre las bajas causadas por la decisión de la dictadura están LADE, YPF, Gas del Estado, Correo Argentino, las maestras que educaban en Malvinas, porque todos ellos representaban institucionalmente a la República Argentina hasta el 2 de Abril de 1982. 

Por eso debemos reivindicar Malvinas desde la historia larga de la Patria y desde la democracia.  No desde la guerra, sino desde la paz. No desde la dictadura, sino desde el Estado de Derecho. No desde la humillación colonial, sino desde el apego al diálogo soberano. 

Dijimos que había que honrar la verdad y la verdad de la disputa por la soberanía de las Islas del Atlántico Sur, está de nuestro lado desde el 30 de Mayo de 1810 cuando la Primera Junta Patria dispuso hacerse cargo de los costos económicos de la comandancia en Malvinas. Desde cuando en 1820 el comandante de la fragata Heroína, David Jewett, izara el pabellón argentino en suelo malvinense. Desde cuando un indio guaraní llamado Pablo Areguatí fue nombrado Comandante en Malvinas en 1824. Desde cuando Luis Vernet, designado primer Comandante político-militar el 10 de Junio de 1829,  impulsara el crecimiento de un pueblo en la isla Soledad. Desde cuando el Gaucho Antonio Rivero y sus compañeros resistieran la invasión inglesa de 1833 mientras los jerarcas comandados por el coronel de marina, Pinedo, se rindieran vergonzosamente. Desde cuando Alfredo Palacios impulsara por ley, en 1934,  la distribución en las aulas del libro de Paul Groussac sobre Malvinas. Desde cuando el presidente Juan Domingo Perón instruyera a la cancillería argentina para que la Causa Malvinas esté definitivamente jerarquizada en el debate de la recién inaugurada Organización de Naciones Unidas, en 1946. Desde cuando el presidente  Arturo Illia lograra que la ONU aprobara la Resolución 2065 llamando al diálogo entre las partes. Desde cuando Miguel FitzGerald volara en solitario hasta las Islas para reclamar en paz y simbólicamente nuestra soberanía. Desde cuando Dardo Cabo y un grupo de jóvenes peronistas plantaran 7 banderas argentinas en Malvinas reclamando la soberanía, mientras el dictador Onganía recibía con honores al príncipe consorte de Inglaterra; es el mismo Dardo Cabo que años después sería asesinado por la dictadura que desembarcó en Malvinas. 

Desde cuando nuestros científicos nos enseñaron que las Islas no se parecían a la Patagonia sino que son parte indivisible de la Patagonia, con su turba, con sus pingüinos y albatros, con sus delfines, ballenas y elefantes marinos que van y vienen del continente a las islas, ida y vuelta, porque ese es su territorio. Desde cuando Perón primero, y Alfonsín después, establecieran que el Día de la Afirmación de la Soberanía de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas sería el 10 de Junio, en conmemoración del 10 de Junio de 1829 cuando Luis Vernet es nombrado al frente de la  Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas. Desde cuando el presidente Néstor Kirchner rompiera el hielo diplomático con Gran Bretaña y cruzara el océano para decirle en la cara al premier inglés Tony Blair: “Vengo a hablar de la soberanía en Malvinas”. Desde cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dispusiera iniciar las acciones legales para lograr la identificación de nuestros muertos queridos sepultados sin nombre en Darwin y creara por primera vez una Secretaría de Estado para Asuntos Relativos a Malvinas e Islas del Atlántico Sur y el primer Museo Nacional de la Causa Malvinas donde se guarda la memoria de este recorrido histórico. 

La verdad está de nuestro lado, en definitiva, desde cuando el corazón nos enseñó en el pizarrón y en las calles y en las plazas, que las  Malvinas fueron, son y serán argentinas y latinoamericanas. 

Por eso decimos hoy desde nuestras casas y más fuerte que nunca:

¡Hasta las Malvinas, siempre! 

Jorge Giles – guionista y primer director del Museo Malvinas.
2 de abril de 2020.