Sin Congreso no hay democracia

El megadecreto 27/18 de “necesidad y urgencia” nos obliga a expresar nuestro rechazo a una forma de gobernar que se ha propuesto, con la excusa de la “desburocratización”, el desmantelamiento de la democracia y sus instituciones. Esta modalidad se encuentra expresamente prohibida por el artículo 99, inciso 3, de nuestra Constitución Nacional.

– Con una pésima técnica legislativa -lo que habla del desprecio por las formas republicanas que se declaman-, y sin que se justifique ni la necesidad ni la urgencia, se ha decretado la “lentitud” -y por lo tanto la “inutilidad”- del Congreso de la Nación argentina. Se aclara, sin eufemismos, que se acude a un decreto de necesidad y urgencia para no pasar por los molestos debates de las comisiones y plenos parlamentarios, por lo que, en definitiva, estamos ante un golpe institucional de características inéditas.

– Justificando su dictado en las bondades de la desburocratización, nos encontramos frente a una reforma que abarca un sinnúmero de temas y decenas de leyes de fondo. La participación del Fondo de Garantía de la ANSES en inversiones de riesgo, el traspaso de competencias referidas a nuestra soberanía aérea a una nueva empresa o la apertura “exprés” de puertos, no son cuestiones burocráticas sino temas de agenda pública. En un claro intento por minimizar sus implicancias, este megadecreto los “reduce” a iniciativas de simplificación burocrática.

– En una norma que debilita las competencias de nuestras fuerzas armadas, resulta llamativo el aumento de competencias otorgadas a la Gendarmería nacional, convertida en un verdadero ejército de ocupación. A esto se suma una clara desprotección de los trabajadores en materia salarial, cuestiones que se entremezclan, como en el viejo cambalache discepoliano, con nuevas formas de registrar sociedades, medidas vehiculares o el tráfico de obras de arte.

– Resulta evidente que se están modificando leyes ajenas a los ítems que se asocian comúnmente a reformas administrativas o reformas del Estado, en un exceso de atribuciones por parte del Poder Ejecutivo nacional. La modificación o derogación de cualquiera de estas normas de fondo obligan a un debate profundo en ambas cámaras. Creemos que el uso de nuevas tecnologías o la firma digital podrían abordarse por vía reglamentaria, pero en este caso se utilizan para esconder una llamativa desregulación en materia de puertos, la creación de una empresa de navegación aérea en la que se delegan cuestiones estratégicas, entre otros temas de enorme relevancia.

– La firma de este decreto por parte de autoridades que se encuentran de vacaciones, y su publicación sin una conferencia de prensa o aclaraciones por parte de los ministros involucrados, demuestra a las claras la vocación de ocultamiento de la reforma encarada. No muy lejos en el tiempo, la burocracia estatal fue la excusa utilizada para lograr el acompañamiento social a las privatizaciones. Hoy se esgrimen argumentos, cuando no idénticos, perfeccionados y aumentados, buscando la adhesión a una forma de gobernar de espaldas al Congreso y a la sociedad en su conjunto.

Acompañaremos a los parlamentarios de todas las fuerzas políticas que frenen este atropello, uno más, contra la democracia argentina.