Se realizó el homenaje a las Madres en la Iglesia de la Santa Cruz

La comisión de mujeres del Instituto PATRIA realizo esta tarde un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo en sus 40 años. Fue realizado en el Solar de la Memoria de la Iglesia de la Santa Cruz donde están sembradas las cenizas de Azucena, Esther y Mary.

Judith Said de la comisión saludo la presencia de Teresa Parodi, Marian Farías Gomez y compañeras y compañeros que integran el Instituto, como así también a los familiares de los 12, como denominamos a quienes fueron secuestrados la tarde del 10 de abril de 1977. Referentes de movimientos sociales y políticos, el padre Bernardo —símbolo de lucha y solidaridad—, las Senadoras Nacionales (mc) Elena Corregido y María Higonet fueron algunas de las personas que dijeron presente en el recuerdo de estas valientes Madres que salieron a buscar a sus hijos, enfrentando a la dictadura más sangrienta de la Historia Argentina.  Enviaron un especial saludo Oscar Parrilli, presidente del Instituto Patria, las diputadas Nacionales del Frente para la Victoria, María Cristina Alvarez Rodriguez, Liliana Mazure, Diana Conti y Teresa García.

Con mucha emoción Marian leyó el poema Madres de Plaza de Mayo, de Antonio Gala. Y a continuación Viki Montenegro — nieta restituida e integrante de la comisión— leyó un texto altamente significativo de los hechos que atravesaron a estas madres, se trata del poema Abril 30 de Eduardo Galeano.

Luego de ella, Mabel Careaga, hija de Ester Ballestrino de Careaga, destacó la importancia de que el homenaje a estas mujeres se realice en este lugar y saludó especialmente la recuperación de la identidad del nieto 122:

“Es un reconocimiento a estas mujeres que marcharon todos los jueves durante 40 años alrededor de la Plaza de Mayo. Más de dos mil jueves por cada uno de los detenidos desaparecidos. Por Memoria, por Verdad y por Justicia, y levantando la bandera de los 30 mil. Estas mujeres: Mari, Ester y Azucena, la monja Léonie Duquet y Alice Domon fueron mujeres valientes que pudieron vencer al olvido. Ellos no pudieron vencer a la muerte, como decíamos en el 2005 cuando las recuperamos. Es que fueron tan obstinadas y volvieron para dar testimonio de lo que había sucedido en la dictadura militar. Esto hizo que se condenara a la mayoría de los autores de este brutal asesinato a cadena perpetua y a cárcel común. Estas mujeres enfrentaron a la dictadura. Los organismos de derechos humanos, junto a los gobiernos de Néstor y Cristina, construyeron un país ejemplo, un país en el que se juzga a los genocidas. Néstor cambió la historia y el paradigma cuando pide perdón en nombre del Estado por la deuda que tenía la democracia por los 30 mil. No puedo dejar de mencionar el avasallamiento a los derechos humanos del actual gobierno y lo hace manteniendo a Milagro Sala presa y a los compañeros de la Tupac Amaru. Hoy venimos a decirles a estas madres que tienen miles y miles de hijos e hijas que siguen luchando por más verdad, por más memoria y por más justicia, que seguimos luchando para recuperar los derechos humanos y la inclusión social.

Después de esas emotivas palabras, la compañera Teresa Parodi ofreció a los presentes su poesía y compartió su canto de los desaparecidos “que aún caminan contigo, que aún caminan conmigo, los compañeros nuestros, nuestros seres queridos. Ellos saltan las rejas y derriban los muros, van contigo y conmigo. Más allá del silencio, más allá del olvido. Los compañeros nuestros, nuestros seres queridos, van contigo y conmigo. No contaban con eso, no pudieron con ellos y no pudieron contigo, aún están con nosotros todavía más vivos, nunca desaparecen los desaparecidos.

La madre de Plaza de Mayo Nair nos dirigió unas palabras recordando a Azucena y cómo las convocó a marchar y luchar “ellas están siempre en nuestro corazón y en cada marcha. Para Azucena y para estas madres pido un gran aplauso”.

Luego de recordar a cada uno de los 12 desaparecidos con el grito de Presente, Ahora y Siempre se colocaron rosas en cada uno de los lugares donde se encuentran sembradas sus cenizas. Y al grito de ¡30 mil, presente, ahora y siempre! se dio por concluido el homenaje.