Referentes sociales y de la política disertaron sobre la Ley “Una y Uno” en el PATRIA

En el Instituto PATRIA se llevó a cabo el martes 6 de septiembre la Charla denominada “Una y Uno: Sin equidad no hay igualdad” con el objetivo de analizar y  respaldar el proyecto de Ley que promueve la igualdad entre hombres y mujeres en los cargos electivos. La actividad estuvo encabezada por Cristina Álvarez Rodríguez, diputada Nacional del FPV-PJ; Remo Carlotto, diputado Nacional del Peronismo para la Victoria; Virginia Franganillo, creadora del Consejo Nacional de las Mujeres; Estela Díaz, secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA); y el periodista Carlos Barragán, quién tomó el rol de moderador.IMG_3185

 

 

Además estuvieron presentes Oscar Parrilli, presidente del Instituto Patria;  Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda y vicepresidente del Instituto Patria; Teresa Parodi, secretaria del Instituto Patria; Liliana Mazure, diputada Nacional del FPV–PJ; Victoria Montenegro, ex subsecretaria de la Unidad de Coordinación Nacional para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres; Juliana Marino, ex Embajadora Argentina en Cuba; y Judith Said, coordinadora del área de Derechos Humanos del Instituto Patria.

Parrilli dio la bienvenida a los presentes y subrayó la importancia de debatir el proyecto de Ley “que tiene que ver con la inclusión política, social y cultural de todos los sectores de la sociedad”. Antes de dar paso al inicio de la charla hizo una mención especial a la situación de Milagro Sala injustamente detenida y perseguida: “No podemos olvidarque mientras estamos luchando por al igualdad tenemos el caso de que la primera detenida política de este gobierno es una mujer”, advirtió.

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Cristina Álvarez Rodríguez, una de las impulsoras del proyecto “Una y Uno”, señaló la importancia de resignificar las banderas del peronismo en clave de género. La diputada reivindicó al feminismo desde el planteo de “defender que todas las mujeres puedan, no ser iguales, sino cada una en su diferencia acceder a la posibilidad de no ser discriminadas en los lugares de poder”.

Para contextualizar la problemática dio a conocer una serie de cifras “alarmante“: sólo el 4% de las empresas argentinas, grandes y PyMEs, tiene CEOs mujeres; sólo 15 de los 83 principales cargos de la dirección de sindicatos son mujeres; hay sólo una mujer entre los cinco jueces de la Corte Suprema de Justicia; en el gabinete de la Provincia de Buenos Aires sólo hay una mujer entre 19 ministerios; y en el Gabinete Nacional, hay sólo 3 mujeres entre 21 ministerios. En ese sentido explicó que “el proyecto aspira a dar el 50% de representación a hombres y mujeres en la listas electorales de diputados y senadores”, e indicó que “Una y Uno será otro logro más en un camino en el que el peronismo siempre fue protagonista de avances: el voto femenino, la legislación social y laboral, el cupo del 30% y ahora la paridad”.

Remo Carlotto por su parte analizó una serie de editoriales publicadas en medios hegemónicos en las que se alude a “cuestiones de mérito” para deslegitimar el debate acerca de la paridad en la conformación de la representación electoral. Además agradeció la posibilidad de que los varones se sumen al debate: “tenemos que dar nuestra opinión, poner nuestra voz, generar este criterio del sentido de inclusión, participación, de paridad e igualdad que planteamos en los 12 años de gestión”.

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“Tal vez la marca particular que puedo aportar es que tuve el duro privilegio de haber estado cerca de la conformación del movimiento de derechos humanos de la Argentina, de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. Hay algo allí que tiene que ver con la intuición, la lucha, el compromiso y la mirada política – relató el hijo de Estela de Carlotto – ellas son un ejemplo de los caminos que puede  trazar la mujer. De igual manera así como no le perdonaron a Eva Perón todo lo que hizo, no le van a perdonar a Milagro Sala ser constructora de poder, una luchadora negra, coya y pobre”.

Franganillo realizó un recorrido histórico del rol que tuvieron las mujeres y el peronismo en la lucha por la creación del Consejo Nacional de la Mujer y la Ley de Cupo. “Ya en ese entonces debatíamos el feminismo y las formas de participación de la mujer, de arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba”, dijo.  Asimismo recordó las dificultades que tuvieron en el camino del debate de la Ley que terminó de gestarse con “una campaña callejera, que dio un resultado favorable y altos índices de aprobación”. Recordó que durante la noche de la sanción se autoconvocaron más de cinco mil mujeres adentro de la cámara de diputados: “fue uno de los más grandes logros de las mujeres durante la democracia”. Con respecto al Proyecto de “Una y Uno” manifestó: “tenemos que dar el debate desde una continuidad histórica que pueda recoger los avances de los últimos veinte años, desde la Ley de Cupo hasta la actualidad”.

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Por último Estela Díaz planteó la cuestión sobre la oportunidad del debate que  “se produce luego de un contexto claro de ampliación de derechos y de incorporación de la mujer a los diferentes ámbitos que terminó en diciembre”, más allá de que ciertos sectores lo quieran barnizar con una Reforma Electoral, promovida por el oficialismo, que no se trata de una reforma estructural sino de formas. “Desde el campo nacional y popular no se puede regalar un debate de estas características. Quien concreta en decisión política e institucional ese gran movimiento de décadas fue el peronismo, no solo en relación al voto sino en relación a la participación y la organización política de las mujeres, y es el primer antecedente del cupo”, destacó.

“Estamos muy avanzados en la discusión de paridad para lo legislativo a nivel nacional, pero todavía está pendiente la discusión de lo que pasa en los ámbitos de definición política”, expresó la Secretaria de CTA con respecto a la coyuntura. “El sustrato de las discriminaciones vigentes es la división sexual del trabajo presente, que no solo se encuentra en la estructuración del mundo laboral, sino en nuestras organizaciones políticas y sindicales que valoran y reconocen cierto tipo de trabajos y desvalorizan otros en los que estamos sobrerrepresentadas las mujeres”, explicó.

“Necesitamos todavía procesos de descolonización, pero también de despatriarcalización. Y esa es una clave para pensar procesos de integración regional. Y cuando vemos la crisis que está sufriendo la región y los avances de la derecha, también debemos buscar caminos de debate acerca de cómo profundizar nuestras democracias para las discusiones que vienen”, concluyó Díaz.