La muerte en el neoliberalismo sanitario

Ante las noticias que son de dominio público, el Área de Salud del Instituto Patria denuncia que las consecuencias del aumento de tarifas de servicios no sólo provocaron una disminución de calidad de vida del Pueblo argentino, sino que también produjeron muertos por frío o por inhalación de monóxido de carbono en más de 20 casos confirmados en la provincia de Córdoba.

Esto exige que el Ministerio de Salud de la Nación se avoque al análisis epidemiológico de la muestra a nivel nacional para no repetir el fracaso que ya ha demostrado frente a la epidemia de Dengue, Zika y Chikungunya y también a la de la Gripe.

Según datos publicados por el Boletín Integrado de Vigilancia Epidemiológica, con información actualizada a la primera semana de julio (que informa datos de la última semana de mayo), se observa un notable aumento en el reporte de las intoxicaciones por monóxido de carbono del 45,77% respecto a igual semana epidemiológica del año anterior; fue así que los casos se elevaron de 354 a 516.

Por otro lado, la cartera nacional de Salud debe informar sobre el grave impacto en la salud de la población que está ejerciendo el tarifazo energético, y en ese sentido, que como ya se sabe que las decisiones del Gobierno nacional están matando ciudadanos, consideramos que debería el nuevo escenario debería denominarse “genocidio energético”.

Al mismo tiempo, se cursa la peor temporada invernal desde el 2010, con más casos graves y defunciones, especialmente en el caso de la gripe con más de 162 personas fallecidas, casi todas ellas que debían recibir la vacuna antigripal y no accedieron a esta vital medida preventiva.

En cuanto a Dengue, 75.705 casos notificados y 40.287 confirmados en lo que va del año, se convirtió en la peor epidemia de la historia sanitaria argentina.

Esta brutal inacción del Poder Ejecutivo en lo sanitario sumado a un salvaje aumento de las tarifas energéticas y del precio de los alimentos y otros insumos básicos, está produciendo estragos en la calidad de vida y en la salud de la población, sobre todo de los sectores más vulnerables, los ancianos y los más humildes.

Si las actuales autoridades del Ministerio de Salud de la Nación no están capacitadas para cuidar la salud y el bienestar de los argentinos, deberían dar un paso al costado y renunciar. Lo mismo le cabe al señor Ministro de Energía. Llevaremos a las cámaras legislativas esta denuncia y pediremos la interpelación de los ministros Jorge Lemus y Juan José Aranguren.