Estado “AUSENTE” – Estado “PRESENTE”

Tenemos la certeza de que el Estado siempre está presente. Creemos entonces que cabe preguntarse ¿presente para beneficiar a qué sector social?

 

ESTADO “AUSENTE”

En las primeras horas del jueves 20 de julio, en circunstancias que aún se están investigando, se produjo el incendio de un conventillo ubicado en la calle Pedro de Mendoza al 1400. El edificio, que había sido expropiado por la Ciudad de Buenos Aires hace aproximadamente siete años, estaba habitado por más de treinta familias. A causa del siniestro murieron cuatro personas, entre ellas un bebé, y otras dos se encuentran en situación crítica.

Trascendidos indican que el fuego habría comenzado luego de una pelea entre vecinos.

La evacuación realizada por los bomberos, y el personal policial, dejó como consecuencia a las familias en la calle. Sin pertenencias más allá de lo que llevaban puesto, y sin alternativa para pasar la noche y los días subsiguientes. La clausura y la consiguiente consigna policial dispuesta, impide el ingreso al inmueble hasta tanto se realicen las pericias que ordene la Fiscalía interviniente.

Ante la gravedad de los hechos, las familias resisten en la calle, y junto con la participación de vecinos y distintas organizaciones sociales y políticas, organizaron una olla popular.

Este incendio es uno más, que se encuadra en la desesperante situación en la que se encuentran los conventillos del barrio de La Boca.

El deterioro y el abandono de los inmuebles, junto con la precariedad del material con el cual están hechas las viviendas, implican que las mismas sean altamente inflamables, situación que ya causó varios incendios y muertes, todos ellos perfectamente evitables si el gobierno porteño no se mantuviera “ausente”.

Ante los más de 60 procesos de desalojo abiertos en la justicia, el Gobierno de la Ciudad no ha reaccionado más allá de hacerse presente en el lanzamiento y ofrecer un subsidio o un parador.

No se trata de un Estado “ausente”. El Estado en el proyecto político impulsado por el Gobierno de la Ciudad y el Nacional, cumple la función de asegurar la máxima rentabilidad, en este caso, proveniente del turismo y la especulación inmobiliaria, en lugar de generar trabajo y crecimiento genuino para los habitantes del barrio, vedándoles la posibilidad de mejorar sus condiciones habitacionales.

 

ESTADO “PRESENTE”

En la zona sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Estado Porteño y el Nacional están muy presentes. Comunican obras, proyectos y expectativas: la elevación del Belgrano Sur, un nuevo centro de trasbordo, la extensión de la línea H para poder llegar desde Barracas a Plaza Francia poco más de 20 minutos, el reacondicionamiento del puente transbordador Nicolás Avellaneda, la extensión del Metrobús del Bajo hasta La Boca, el futuro centro cultural Barranca Peña y la intervención en el ex almacén y pulpería El triunfo y en la Ex Barraca Lanera, la próxima inauguración del Paseo de la Ribera, la intervención en la estratégica calle Necochea.

Se habla también de la instalación de luces LED, cámaras de seguridad, aspiran a que se pueda caminar entre la cancha de Boca, Caminito, la Usina del Arte, PROA, el Teatro de la Ribera y el histórico transbordador, la nueva sede de Acumar en la zona, la intención de migrar los recitales del Planetario al Velódromo, la restauración de los viejos galpones para que los inversores privados “terminen de desarrollar los barrios”; es decir hay mucho Estado en el sur de la Ciudad.

 

La sociedad del Estado Municipal, el Nacional y los “desarrolladores” se entusiasma con la posibilidad de acceder a terrenos con valores accesibles a pocas cuadras de la Nueve de Julio y a 10 minutos del Congreso; hablan de la “virginidad” de la zona, y se ilusionan contemplando codiciosos “barrios de casas bajas y de galpones que hacen recordar al Buenos Aires de principio de Siglo XX”.

Miembros de los sectores actuales ganadores “ya la vieron”; empresas como la editorial Perfil, el centenario Instituto Malbrán, el Banco Santander, Argencons la compañía dueña de la marca Quartier ya localizaron sus sedes en la zona.

La venta de las “joyas de la abuela” en beneficio de la especulación inmobiliaria, que se está produciendo en todo el territorio nacional, se manifiesta con luminosidad en la “zona más deseada de la Ciudad”, Argencons adquirió casi seis mil metros cuadrados del Estado Nacional ubicados en Monserrat, entre las calles México y Azopardo, Venezuela y la avenida Huergo, otro terreno de más de cinco hectáreas ubicadas entre La Boca y el final de Puerto Madero (las calles Azopardo, Py y Margall, Gualeguay, la Autopista Buenos Aires- La Plata y la Avenida Brasil) saldrá a la venta previa rezonificación para que se construya el nuevo polo de torres corporativas “triple A”.

 

EL ESTADO SIEMPRE ESTA PRESENTE

El Estado siempre está “presente”. En la zona sur de la Ciudad, el Estado local está presente a favor de los ricos, de los desarrolladores, de la especulación inmobiliaria, de los capitales globales que buscan en el planeta invertir en las zonas en donde la rentabilidad sea mayor.

El Estado está “ausente” para los habitantes de la codiciada Colonia Sola, objetivo de desarrolladores por tratarse de un lugar único en la Ciudad, para las pobladores de los deseados conventillos, que van a ser desplazados, algunos víctimas de las pequeñas grandes tragedias como la del jueves 20 de julio y otros más despacito.

Es decir que la inversión estatal proveniente de la totalidad de los vecinos de la Ciudad se orienta únicamente al sector empresarial, que en ningún caso “derrama” sus beneficios sobre las familias vulnerables del barrio de La Boca y del sur de la Ciudad, sino que, por el contrario, favorece la expulsión de los habitantes históricos. Se orienta dicha inversión en función de las ganancias de unos pocos.

Cumplen con los apartados de la Ley del Distrito de las Artes donde se plantean exenciones a empresas pero no los que piden evaluar la vulnerable situación habitacional de la zona y actuar en consecuencia. Cumplen con esta ley, pero incumplen la ley 2240/06 de emergencia habitacional de La Boca, así como la ley 341/00 para dar créditos a familias que no acceden al mercado formal.

Se suplanta un habitante pobre, que no “merece” vivir en la Ciudad, por uno nuevo, una empresa o persona de mayores ingresos. En los hechos, esto implica que, donde había un conventillo con veinte familias de sectores trabajadores, ahora se instala un estudio “artístico” sin habitantes.

Como en el nivel nacional, en la ciudad se propone un modelo de sociedad en la que una parte importante queda afuera.

 

COMISION DE HABITAT Y URBANISMO del Instituto PATRIA