El Hospital de Clínicas, otra víctima del saqueo inmobiliario

El Ministerio de Educación y Deportes y la UBA anunciaron la construcción de un nuevo edificio para el Hospital de Clínicas y en simultáneo con su inauguración la transferencia gratuita del actual al Estado Nacional. La primera es una gran noticia ya que la infraestructura del actual es obsoleta y presenta graves problemas de funcionamiento, la segunda nos llena de interrogantes, ¿qué futuro le espera al inmueble en manos del PRO?

El Presidente de la Fundación que asiste al Hospital (Alejandro Macfarlane) fue transparente en sus intenciones -aunque el Ministro Esteban Bullrich y el Rector Alberto Barbieri salieron rápido a desmentirlo-expresó que se va a vender a un desarrollador. Para qué fines, es confuso. Sin embargo el PRO puede mostrar amplios antecedentes en la materia: desde 2008, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ha concesionado o vendido el equivalente a 200 Has de tierras y edificios públicos para uso de la especulación inmobiliaria y ha desarrollado la Política de Distritos basada en la atracción de grandes inversores, facilitando su accionar con todo tipo de exenciones, sin contraprestaciones que garanticen beneficios para la población existente.Por el contrario el aumento del valor de la tierra en esos barrios es acompañado por desalojos y desplazamiento de los sectores más vulnerables que históricamente habitan esos lugares.

El PRO ha recurrido con frecuencia a la venta directa del patrimonio público a sus amigos de la industria inmobiliaria con la excusa de financiar políticas sociales; comenzando con los últimos tres terrenos de Catalinas Norte (1,5 Ha) adquiridos por Consultatio, IRSA y Grupo Macro, cuyo producido debía destinarse a obras de infraestructura escolar que todavía esperan su finalización.

Otros ejemplos son las tres manzanas de Casa Amarilla, originalmente destinadas a viviendas, que Boca Juniors transformará en un nuevo estadio o la reciente rezonificación de las 17 Ha. del Tiro Federal para que sobre Av. Libertador puedan construirse 350.000 m2 en torres de 40 pisos con la excusa de un innecesario Parque de la Innovación con profusión de edificios de Universidades Privadas.

Ahora le toca el turno a la “Villa Olímpica” que comenzó como alojamientos para los deportistas y termina en la venta de 35 Hs. al mercado, con la excusa de que parte de lo recaudado irá a la mejora de la Comuna 8. Un gobierno que más que triplicó la deuda externa de la ciudad nos quiere convencer de la necesidad de rematar sus propiedades, mientras un tercio de su población se encuentra en emergencia habitacional en gran medida por el valor que alcanzaron los terrenos en manos de la especulación y la ausencia de un Banco de Tierras Públicas.

¿Qué confianza se puede tener en las palabras de un Estado con estos antecedentes y qué garantiza que el Clínicas no termine en un shopping en manos de los laboratorios?

El Clínicas debe seguir siendo patrimonio de la UBA, de modo de asegurar que su utilización será complementaria a las funciones educativas y de investigación de las diversas Facultades que integran el Área de la Salud.