Cuando la violencia política es también de género

Con estupor la sociedad argentina fue testigo del brutal ataque a la residencia de la gobernadora de Santa Cruz.

Las mujeres que suscribimos esta condena, creemos, estamos seguras, que tal desmesura orquestada y dirigida deliberadamente a estigmatizar una provincia y un apellido significativo y trascendente para la historia política de nuestro país, constituyó un claro ejemplo de violencia política de género, un abuso “en formato de patota”, inconcebible en otras gobernaciones.

La gobernadora de la provincia, Alicia Kirchner y la ex presidenta de la Nación, Cristina Fernández, junto a trabajadoras de la residencia y una beba de 18 meses, fueron sitiadas por una turba respaldada e incentivada por la presencia de medios hegemónicos en una clara operación política de corte electoralista y destituyente. No dudamos que no se hubieran atrevido ante una dirigencia masculina.

El estrangulamiento a una economía afectada de manera singular por la política económica nacional y el acoso ajustador al empleo del Estado, persiguen la evidente intención de configurar una imagen de insolvencia femenina para gobernar.

Convocamos a las dirigentes y militantes políticas de todas las organizaciones a pronunciarnos contra las políticas misóginas del presidente de la Nación y sus funcionarios y a apoyar el proyecto de ley de la senadora Nancy González que propone incluir el concepto de violencia política contra las mujeres en la Ley 26.485, incorporando entre otros, a su Artículo 6º, el inciso siguiente:

g) Violencia pública-política contra las mujeres: aquella que, mediante métodos de presión, persecución, acoso y/o amenazas, impide o limita sistemáticamente el desarrollo propio de la vida política o el acceso a derechos y deberes políticos, desalentando o menoscabando el ejercicio político o la carrera política de las mujeres, pudiendo ocurrir en cualquier espacio de la vida pública o política: instituciones estatales, recitos de votación, partidos políticos, organizaciones sociales o sindicales, o medios de comunicación.

Ni Cristina, ni Alicia, ni ninguna de nosotras, mujeres dedicadas a la actividad política y social, desertaremos de nuestra vocación por participar de las decisiones que atañen a la vida nacional.