Cristina Kirchner: Prisión de Milagro Sala constituye una afrenta al prestigio de la Argentina

 

Lo cierto es que la Argentina ha vuelto a tener presos políticos. Y la verdad que hemos recorrido un largo camino y hemos ganado un merecido prestigio como para que vuelvan a mirarnos en el mundo como un país en donde no se respetan las decisiones de los organismos multilaterales, Naciones Unidas, OEA, CIDH. Posiciones y decisiones que también nuestro país ha respetado siempre y ha aceptado a rajatabla.

He ahí también el fallo de la CIDH que Memoria Activa y Familiares de Víctimas de la AMIA fueron a reclamar porque no encontraban justicia en nuestro país, y que nosotros debimos cumplir, no solamente por convicciones sino por obligaciones, porque no solamente se es presidente por convicciones, también hay que cumplir con las obligaciones que impone representar a nuestro país.

Por eso digo que hoy la prisión de Milagro Sala constituye una afrenta no a un sector político, no a un movimiento social determinado, sino al prestigio que la Argentina ha ganado en materia de Derechos Humanos y de respeto a las decisiones internacionales.

Y si esta era la manera en que nos íbamos a integrar al mundo, por favor, que piensen algo diferente, porque en realidad lo único que estamos haciendo es mostrar las peores taras -como digo yo, que por cierto todos las tenemos, no somos perfectos- que puede exhibir una sociedad, y que es el irrespeto y fundamentalmente el desprecio a esa América mestiza, indígena, de la cual Milagro es también una representante.

Y creo además que esto debiera ser una exigencia de cualquier argentino, aún de aquellos que no comparten la lucha de Milagro o la militancia de Milagro. Porque nosotros, y cuando hablo de nosotros sí hablo del espacio político e institucional que gobernó la Argentina del 2003 al 2015, fuimos objeto en numerosas oportunidades de cortes de ruta, de movilizaciones, de manifestaciones, algunas durante meses bloqueando rutas, provocando desabastecimiento, aumento de precios, y hasta en un momento poniendo en crisis casi a las instituciones, y sin embargo no hay un solo argentino que pueda decir que esta Presidenta en algún momento frente a cualquier actitud, aún las más repudiables y condenables, hubiera asumido una actitud o hubiera tenido un gesto de desconocimiento de derechos, o querer arrogarse la representación de la ley “porque la mayoría opina de tal manera”. No es así.