Ariel Prat: “La murga es esfuerzo, sueños e inclusión”.

El murguero y músico Ariel Prat presentó en el Instituto PATRIA el libro y compilado musical “De este lado del Plata – Cantos y Ritmos de Murga Argentina”, junto a su colega Juan Subirá, el ex ministro de Educación Alberto Sileoni, el vicerrector de la Universidad de Avellaneda, Ricardo Serra y la ex ministra de Cultura Teresa Parodi.

El libro se editó en 2015 con el propósito de difundir la enorme riqueza cultural de la murga argentina, o porteña, entre los docentes de música e instituciones educativas de todo el país. El material contiene un panorama muy completo del pasado y presente del género. Rescata letras de las viejas comparsas de afroargentinos y ritmos de candombe que se tocaban en nuestro país, registros de los viejos murgueros de la década del 40 y 50, y el presente del género, en el que conviven Centros Murga tradicionales, Agrupaciones Murgueras (que indagan en nuevas formas musicales) y artistas que incursionaron en el género. Justamente, Ariel Prat, sea seguramente el exponente más importante de esta última categoría.

Fue la secretaria del Instituto, Teresa Parodi, quien contó que mientras gobernaba el menemismo tuvo la oportunidad de participar, en la provincia de Buenos Aires, de un evento murguero. “Me conmoví con la historia relatada por esos hombres y mujeres que cantaban y golpeaban esos parches, para denunciar lo que estaba pasando en el país; hablaban del hambre y la bronca, pero también, de una forma maravillosa, de su esperanza”, dijo. “Ariel Prat rescata el sentido comunitario de la murga, que nacía en las esquinas, en las plazas y en los clubes, en los que todos participaban y se sentían protagonistas de un suceso musical único”, agregó. Y cerró con una definición política: “No es casual que este trabajo haya sido subsidiado y editado por el ministerio de Educación y la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), ambos parte de un Estado con un proyecto político inclusivo”.

Serra aprovechó la invitación para contar que “somos la Universidad del Bicentenario. Somos nacionales, populares y de innovación” ya que la casa de estudios se inauguró en marzo de 2011 bajo la gestión de Alberto Sileoni. “Tenemos 38 carreras que en su gran mayoría no son tradicionales, varios posgrados, 17 mil alumnos de los cuales el 80 por ciento son primera generación”, y —compartió con los presentes— “como se imaginan, a partir de 2016 empezamos a tener serios inconvenientes para gestionar”. Explicó que cada vez que el gobierno toma una decisión económica impopular “cae la matrícula” y que, al igual que el resto de las universidades nacionales, “estamos sufriendo una asfixia financiera y presupuestaria”. No obstante, “no vamos a resignar ninguna de las acciones que estaban realizando hasta el 2015”, explicó, puso como ejemplo la editorial, a cargo de Carlos Zelarrayán –presente en el salón Néstor Kirchner- con el que se publicó, entre más de 20 libros, el precioso trabajo del murguero Prat.

Sileoni ponderó el trabajo de Prat por “su aporte extraordinario para la cultura popular”, porque se sitúa en ese espacio de disputa que son “la lengua y la cultura” y porque “toma partido”. Señaló que “no es un trabajo neutral” sino que “es la voz de las voces negadas, de los vencidos, de los ninguneados, de los negros, de los criollos, de los pobres”. Ponderó el trabajo artístico de Prat y su gente y también la decisión de la UNDAV de publicar y difundir su trabajo. Fue en ese momento que dio un salto al presente para celebrar que las universidades “estén resistiendo el desmantelamiento” que impulsa el Gobierno nacional, y se apenó al contar que “se está rompiendo la patria educativa que tanto nos había costado armar y la idea de lo común, ya que esta derecha cree que no hay más sociedad, sino individuos”.

Subirá, músico de la Bersuit Vergarabat, contó que cuando conoció a Prat en 1998, “comenzó una historia nueva en relación a la relación que teníamos con nuestra música popular”, que accedió a géneros como la murga “que ya existía pero que estaba negada, incluso por nosotros mismos, los músicos, como sucedería también con la cumbia” y que “nos dimos cuenta que nos gustaba, nos divertíamos, la hacíamos bien”. “Se trató de un aprendizaje, un viaje, y al poco tiempo con Ariel empezamos a componer juntos”, agregó. Hasta hoy. En el disco-libro hay intervenciones suyas.

Del evento participaron varios directores de murga y referentes del movimiento murguero, a pesar de la tormenta y algunos cortes de puentes y calles de parte de movimientos sociales que protestaron durante el día, cosa que dejó varados a varios invitados que intentaron llegar desde distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.

“La murga es esfuerzo, sueños e inclusión”, disparó Prat, que aparte de hacer música se desempeña como docente en la UNDAV. Contó que la “Revolución Fusiladora” que en 1955 derrocó a Juan Perón, “prohibió al peronismo y también a las expresiones populares incluido nuestro querido bombo de murga, e incluso el bombo leguero”, a los que definió como “nuestros parches en los que está metida toda negritud”. Contó que realizó el trabajo “con mucha pasión” y lo incluyó en los avances y conquistas de “la década ganada y de lo que va a venir”, ya que “se ha empoderado a muchos” y “la murga tiene un lugar que antes no tenía”.

En el disco-libro hay textos de Prat, de Enrique Molina (docente y director de teatro y también del Centro Murga “Los Fantoches de Villa Urquiza), Diego Robacio (editor de la Agenda Murguera y productor del sello discográfico que lanzó varios imprescindibles del movimiento murguero) y Leticia Maronese (socióloga, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Avellaneda).

Las fotografías del libro son de Enrique Luis Rosito, Salvador Batalla y Martín Vega.